Como nos afecta el jetlag en la piel

La piel en los viajes sufre un auténtico estrés hídrico similar al que experimentan las plantas en época de sequía. El agua se evapora a través de los poros a un porcentaje que se eleva conforme pasan las horas de vuelo. Como consecuencia, la piel se vuelve áspera, se apergamina, se arruga e incluso, pueden aparecer granitos. Por su parte, la presión puede provocar daños barométricos en los tejidos, por la compresión de los gases dentro de nuestro organismo y por la bajada de los niveles de oxígeno, lo que puede incrementar los casos de sensibilización, irritación de la piel y puede empeorar la rosácea y  cuperosis. 

Recomendaciones para cuidar la piel en el aire

  • Usar una crema hidratante con ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares, humectante con glicerina para evitar la pérdida de agua y antioxidantes (vitamina C). Para garantizar la hidratación prolongada, lo mejor es rociarse con agua termal con activos hidratantes, tipo avène, no basta con agua de rosas.
  • Si el viaje fuera por la noche y de larga duración, realizar la rutina de limpieza y nutrición como si se estuviera en casa (o al menos intentarlo con los productos que dejan llevar en el equipaje de mano, como toallitas desmaquillantes).

El jetlag influye en la piel como lo hace en el organismo: la desestabiliza. Durante la noche la piel comienza su proceso regenerador: el colágeno y la elastina se forman a primera hora, la microcirculación aumenta sobre las 11 de la noche hasta las 4 de la madrugada y la melatonina tiene un pico sobre las 2 de la madrugada, potenciando su efecto protector de las células del estrés oxidativo. Por tanto, si no tenemos noche por el cambio horario, la piel no sabe cuándo empezar su regeneración. 

En caso de viajar en distintos husos horarios, para pasar un jetlag más llevadero, el consejo es que, una vez llegada la noche en el avión, desmaquillarse y usar un sérum regenerante nocturno. Y, cuando se llegue al destino, intentar regular el ciclo de sueño lo antes posible.

Durante el viaje es recomendable beber mucha agua, comer frutas y alimentos ligeros, evitar el alcohol, mover los pies con los ejercicios de flexión/extensión/rotación y siempre que puedas caminar por el pasillo. A mí también me funcionan las medias de compresión. 

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